Ocasiones
Para los momentos
que importan.
Las veces en que un regalo debería decir algo que solo dos personas reconocerían. Y las veces en que no debería decir nada — solo que estabas pensando en ellos.
Para un cumpleaños
Ni otra tarjeta, ni otra vela. Algo que ponga nombre al año — el recuerdo, la palabra, el cambio — y se lo devuelva.
Para un aniversario
Para el año en que casi no lo conseguisteis. Para el año en que sí. Una canción, una carta o un cortometraje que ponga nombre a lo que ninguno de los dos ha dicho aún.
Para una boda
Leído en la ceremonia. Puesto en la fiesta. Entregado en silencio la mañana siguiente. Algo por lo que el día los recordará.
Para San Valentín
Para un amor que ya ha superado un ramo. Para la persona cuya historia solo tú estás en condiciones de contar.
Para el Día de la Madre
Las cosas que hizo por las que nunca acabaste de darle las gracias. Las pequeñas, específicas, invisibles. Convertidas en una carta, una canción o un cortometraje que pueda ver una y otra vez.
Para el Día del Padre
El tipo de regalo que él no habría pedido. El que te alegrarás de haber hecho al ver su cara.
Para Navidad
El regalo bajo el árbol que se abre el último y se recuerda el más tiempo. Escrito para una persona, no para una estantería.
Para una graduación
Para la persona que ha trabajado durante años — una carta que ponga nombre a lo que ha pasado, o un cortometraje que la encuentre donde empezó.
Para una amistad
Para el amigo o la amiga que ha estado ahí en todo. Una canción, una carta — algo que ponga nombre a los años y a las pequeñas cosas íntimas que nadie más recordaría.
Para la distancia
Cuando no podéis estar en la misma habitación, envía algo que pueda sostener, leer o escuchar. Algo que cierre la distancia mientras dure.
Para la familia
Para un momento familiar — un reencuentro, una mudanza, una pérdida compartida. Una pieza que recoja lo que toda la familia ya sabe pero rara vez dice.
Para un recién nacido
Para un niño aún demasiado pequeño para leerlo, y para unos padres que lo leerán durante años. Una historia con su nombre en la cubierta.
En memoria
Para la persona que has perdido. Una carta para decir lo que no se dijo. Un cortometraje que vuelva a encontrarla, una vez más, en silencio.
Sin motivo
Sin más razón que la razón. Algunos regalos no necesitan una ocasión — solo necesitan honestidad.
Los silenciosos
No siempre hace falta una ocasión.
Algunos de los regalos más significativos llegan un martes sin ningún motivo. La única razón es: Estaba pensando en ti.
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